El coronavirus y otros factores que influyen en el precio de la vivienda

En el contexto actual, cuando se dan variaciones de precio y oferta, esto depende de diversos factores y no solo uno que lo explique al 100%. Es innegable que el principal factor en estos momentos es la crisis reinante provocada por los efectos  económicos generados por la actual crisis sanitaria, pero esto lleva a otros efectos que a la vez inciden en la vivienda y en su precio, demanda y oferta, lo que aumenta su variación.

Consecuencias del coronavirus sobre la vivienda.

Es sin duda la principal causa de su reducción de venta y de la mayoría de las causas vinculadas. La crisis sanitaria ha impedido las visitas a inmuebles, ha adelantado una crisis con importantes efectos en las empresas y particulares y ha endurecido fuertemente el crédito.

Las entidades financieras no concederán créditos alegremente como antes, habrá sectores como hostelería, hoteles, viajes o taxistas que verán reducir sus ingresos de forma muy preocupante dejando a estos sectores al borde de la quiebra en muchos casos, por lo que serán demandantes que no podrán optar a solicitar créditos hipotecarios y se verán desplazados de forma temporal del mercado,  alterando negativamente la demanda de inmuebles.

Además de la bajada de oferta, en una crisis baja el precio también por el lado de la oferta, si bien se reduce la vivienda de obra nueva, se incrementa la oferta de vivienda usada, que aumenta por no poder pagar hipotecas o querer hacer caja vendiendo inmuebles, ante el crecimiento de problemas económicos.

También se produce una ralentización acentuada de la demanda por la incertidumbre de posibles futuras bajadas, que lleva a que los compradores esperen cada vez más en el tiempo.

Los impagos de alquileres

El miedo a que la crisis lleve al impago y morosidad de los contratos de alquiler incrementa también la oferta, bajando los precios. Multitud de arrendadores tiene miedo a los impagos y un proceso largo y costoso para el desahucio, además de no poder permitírselo. Muchas inversiones para alquiler están hechas con préstamos hipotecarios que tienen que seguir pagando, dejando de percibir ingresos y aportando capital para las ejecuciones  judiciales, por lo que en bastantes casos prefieren no correr riesgos y vender los inmuebles.

Esto no pasa solo con particulares, las grandes empresas ya han empezado a dar los primeros pasos. Ante el gran número de moratorias de alquiler e hipotecas que se están danto ya, y a pesar de esto, los impagos rozan ya el 10%, los efectos una vez se acaben las moratorias y se tenga que volver a atender a los pagos, pueden ser devastadores. Los grandes fondos, que son los que más información poseen ya han empezado a moverse y a dar los primeros pasos para vender parte de sus carteras inmobiliarias.

El problema de la ocupación

En los últimos tiempos la ocupación se ha vuelto un grave problema para muchos propietarios que se ha visto agravado con el confinamiento.

Si ya antes se producían ocupaciones en viviendas habituales que se vaciaban temporalmente, ahora este problema es brutal con las segundas residencias.

Se están produciendo graves problemas debido a la laxa reglamentación contra los infractores  que además reciben recursos legales de forma gratuita pagados por todos, incluso por los mismos propietarios por medio de la justicia gratuita.

Si persiste este problema, en el que además se delinque si se deja de pagar luz y agua por parte del propietario, será muy poco atractivo tener una segunda residencia para el periodo estival, por lo que su demanda bajara y saldrán multitud de viviendas al mercado.

Además, se están dando ya casos de alquileres de estas viviendas por debajo del precio de mercado, con tal de evitar que estén vacías o el alquiler de viviendas en las que los propietarios no eran receptivos a alquilarlas, pero lo prefieren a correr el riesgo de que se las ocupen y tener que lidiar con los problemas que acarrean los okupas.