Como podemos ver en los medios y hemos podido leer en otros post, los bancos cada vez van a facilitar menos los créditos y los préstamos hipotecarios sea cual sea la finalidad, y para varias de ellas serán aún más complicadas o casi imposibles de conseguir.

En el caso de las refinanciaciones de préstamos y deudas serán algunas de las finalidades más complicadas de conseguir. Los bancos competirán por subrogaciones y clientes que no se han endeudado de forma reiterada antes que por clientes nuevos de los cuales desconocen el comportamiento a largo plazo y su predisposición a endeudamiento de nuevo.

Ante las malas previsiones económicas, la debacle que puede ocurrir con la finalización de los ERTES y la avalancha de despidos que parece que se avecinara y la brusca caída de la economía, es muy recomendable si tenemos un endeudamiento elevado o estamos en un proceso de posible bajada de ingresos o perdida de algún ingreso laboral, realizar una refinanciación de préstamos de forma urgente, antes de que no poseamos los requisitos exigidos por el banco para solicitar el préstamo

Cómo refinanciar préstamos y deudas personales de forma urgente.

Si está en una posición económica susceptible de empeorar la mejor solución es la previsión y la refinanciación de sus deudas personales de forma urgente. Debe evaluar su situación y las posibilidades reales de hacer frente a sus préstamos ante una bajada de ingresos. En estos casos la reunificación de deudas de forma urgente es prioritaria a fin de evitar la morosidad y tener soluciones para evitar entrar en ASNEF.

Lo mejor es una refinanciación de préstamos alargando el plazo y bajando los tipos de interés, de tal forma que puedan ser atendidos a pesar de que nos afecta una bajada de ingresos.

Si bien es cierto que existen detractores para esta solución como el alargamiento de plazos y los costes que lleva aparejados, estos ahora son menores al correr los bancos con los gastos de formalización. Los intereses de préstamos personales de periodos menores como 4 o 5 años se alargan a plazos de hasta 20 años, con lo que aumentan, pero también el tipo baja a la mitad.

Lo importante es que esta opción es la única muchas veces viable para conseguir pagar las cuotas que ante un despido de uno de los integrantes de la unidad familiar hace imposible atender a todos los pagos de los préstamos e hipoteca que son atribuibles a la economía familiar.

Formas de refinanciar préstamos y deudas personales

La única forma efectiva de refinanciación es la reagrupación de todas en una hipoteca. Los plazos son largos, en muchos casos de hasta 20 años y el tipo de interés sensiblemente inferior al de las tarjetas y los préstamos personales.

La reunificación de préstamos en hipoteca es la única viable cuando existen prestamos con varias entidades diferentes, pues cada una solo refinancia los suyos, y a modo de préstamo personal, por lo que los préstamos para refinanciación difícilmente pasan de 5 años, 8 años en casos especiales y normalmente el tipo de interés suele ser el mismo o superior, por lo que difícilmente es una alivio económico y solo se nota sustancialmente en el caso de multitud de tarjetas de crédito

La solución en la mayoría de los casos son hipotecas que agrupen todos los préstamos, de las diferentes entidades, a tipos de interés de préstamos hipotecarios y plazos de amortización amplios de hasta 20 años, que doblan o triplican los plazos de un préstamo personal.