En una importante contracción de la economía, con incremento de paro, bajada de ingresos en general tanto para empresas como para particulares y un entorno socioeconómico inestable, que genera una gran incertidumbre y contracción económica, se generan  importantes consecuencias como la bajada de la confianza económica que lleva a incrementar los niveles de ahorro por las posibles consecuencias económicas futuras y la bajada del consumo, que contrae aún más la economía.

Independientemente de noticias contradictorias de una rápida recuperación económica por un lado y otras augurando importantes bajadas del PIB nacional y consecuencias aún mayores que las del 2008, podemos empezar a observar consecuencias que no hacen más que confirmar la entrada en crisis y recesión, y observar que las consecuencias han llegado a pie de calle más rápido de lo normal.

Si bien un gran número de familias ya han solicitado la moratoria de los hipotecas  https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/06/04/companias/1591272220_798284.html, lo cual aleja los impagos, pero da una perspectiva de la fragilidad económica de una parte importante de la población, que no pueden aguantar la situación más de unos pocos meses ante cualquier bache,  podemos observar también, el incremento de otros factores muy constantes en la anterior crisis como es el incremento de las ejecuciones hipotecarias, lo que traerá a medio plazo los consiguientes desahucios. El problema fundamental es que ni siquiera son segundas residencias, sino viviendas habituales, que es lo último que se deja de pagar https://www.20minutos.es/noticia/4281808/0/suben-ejecuciones-hipotecarias-tras-anos-caida/ , lo cual nos alerta aun más de consecuencias futuras.

 

Consecuencias personales de la morosidad bancaria

El incremento de la morosidad bancaria tiene importantes consecuencias a corto y más aun a medio plazo. Las consecuencias inmediatas son los números rojos bancarios con comisiones y penalización, la restricción efectiva del crédito y la entrada en asnef.

Una vez en asnef, es imposible acceder a financiación bancaria, acceder a tarjetas de crédito o telefónicas, lo cual no hace más que empeorar nuestra situación. Posteriormente, según pase el tiempo, legal correspondiente, se inician los trámites para realizar la ejecución hipotecaria, que puede llevar al alzamiento del bien y a la perdida de nuestros acticos, restringiendo el crédito a perpetuidad, al aparecer en ficheros de morosidad o de incidencias judiciales.

¿Cómo puedo evitar la morosidad bancaria?

Lo primero que debemos hacer es tranquilizarnos y calibrar realmente nuestras posibilidades, muchas personas empiezan a tirar al no poder pagar automáticamente de créditos pre concedidos, pero ello es una mala solución, a corto plazo nos evita el problema, pero solo va creando otro a medio plazo poco a poco. Si ya con nuestros o ingresos no podemos pagar nuestros prestamos, menos podremos pagar más en unos meses.

Debemos ser conscientes de cuál es nuestro nuevo nivel de ingresos confirmados y estables y adecuar nuestro endeudamiento a estos ingresos.  Las soluciones sobre el papel son claras y sencillas, o eliminar préstamos, o ampliar plazos y reducir el tipo de interés.

Muchas entidades financieras son receptivas a la hora de reagrupar tarjetas y préstamos en uno a un plazo mayor, lo que reduce el endeudamiento, pero no suelen aceptar préstamos de otras entidades, por lo que solo reagrupan los suyos. Si a pesar de valorar esta opción, el endeudamiento sigue siendo superior a nuestras posibilidades, debemos actuar rápido antes de generar impagos y entrar en listas de morosidad.

La mejor opción en estos casos, suele ser la refinanciación y reagrupación de préstamos conjuntamente con la hipoteca. Si bien muchas personas son reacias al incremento de su préstamo hipotecario a hipotecarla si está libre de cargar, es una opción necesaria, pues lo impagos por otro lado al final llevaran a procedimientos de embargo a nuestros bienes, mucho más difícil de solucionar.

Antes de llegar a situaciones límites, lo más conveniente es una buena planificación financiera, consultar con expertos sobre reunificación de deudas, los gastos de la refinanciación y ajustar nuestros gastos a nuestros  ingresos post-crisis, a fin de evitar embargos y ejecuciones futuras. Es mejor un paso atrás que elimine un descalabro de consecuencias funestas.