Muchas veces vivimos al día y un poco apurados o con un colchón muy escaso en caso de llegar imprevistos o situaciones límites como la que nos ha tocado vivir con el Coronavirus.

Esta situación de dificultades financieras se debe a muchos factores, unas veces debido a la imposibilidad de bajar la diferencia entre gastos e ingresos, bien por lo bajos que son nuestros ingresos en algunos casos y otra por lo alto que pueden ser nuestro gastos, bien debido a la hipoteca, los gastos de tener familia, colegios, préstamos, hipotecas, etc..

Esta mínima diferencia entre gastos e ingresos hace que muchas personas no puedas ahorrar día a día, por lo que su situación en periodos de bajada de ingresos en periodos de crisis, por situaciones como Ertes, desempleos temporales o cualquier gasto imprevisto hace que se produzcan posibles impagos o descompensación de pagos, que hace que aunque se atiendan, se produzcan retrasos que llevan aparejados comisiones y gastos de demora.

Como puedo refinanciar préstamos, tarjetas de crédito , tarjetas revolving..

Cuando se produce estos casos hay que ser muy conscientes de que hay que actuar con rapidez. Si se empiezan a retrasar, diferir o dejar de atender pagos, las entidades financieras a la hora de estudiar nuevos préstamos se nos denegara cualquier  préstamo, y posteriormente, se nos incluirán en ficheros de morosidad, como Experian, Equifax, etc que harán imposible cualquier préstamo por la banca tradicional, además de otros impedimentos en compañías telefónicas, imposibilidad de financiación de pequeños electrodomésticos..

Lo más coherente es una agrupación de préstamos, con la intención de bajar los tipos de interés y elevar el plazo de devolución de los préstamos. Ello llevará aparejado siempre una reducción de la cuota de los préstamos a pagar, ajustándonos a los nuevos ingresos.

Es recomendable realizar una reagrupación de pagos y préstamos si se pueden pagar los prestamos? Ante todo hemos de tener claro que cada caso es diferente, según el nivel de préstamos, de gastos y la estabilidad de nuestros ingresos.

Si nuestros ingresos son muy estables, por ser funcionarios por ejemplo y los gastos no van a subir significativamente, no es recomendable realizarlos, pues aunque en la actualidad los gastos de préstamo los `pagan los bancos, aunque bajemos el tipo de interés, el hecho de incrementar el plazo, puede aumentar el montante de los intereses a pagar.

Si nuestros ingresos pueden tener una importante merma, por ser autónomos por ejemplo, comerciales, temporales, trabajadores con un mayor nivel de riesgo, debemos pensar que es mejor prevenir que curar. Aunque podamos atender a nuestros pagos, hemos de ser conscientes de la posibilidad de no poder realizarlos a medio plazo, por lo que debemos replantearnos la situación, pues si dejamos de requerir a los pagos, las posibilidades de reagrupación de pagos y deudas merman significativamente-

Cómo refinanciar mis préstamos y tarjetas

Existen varias opciones. Si todos los préstamos están al día y son de la misma entidad, es posible que nos lo reagrupe directamente el banco, aunque en el tema del plazo, son bastante reacios a una ampliación por un periodo superior a 8 años, lo cual puede hacer que no sea para nada una solución, pues los préstamos personales suelen ser a estos plazos o estar muy cerca de ellos.

En caso de que los préstamos además de no poder ampliar los plazos, sean además de diferentes entidades, la situación será más complicada, pues nadie quiere refinanciar y quitarle los problemas a la competencia.

En estos casos la solución pasa por cancelarlos todos mediante la realización de un préstamos con garantía hipotecaria que reagrupe todos, con posibilidad de elevar los plazos muchas veces hasta los 20 años, y bajar los tipo de interés de tarjetas de crédito, además de cancelar tarjetas revolving, que se paga constantemente de por vida, al no llevar ligada una amortización.

La constitución de una hipoteca y anulación de préstamos personales puede llevar a refinanciar a tipos del interés del 2% fijo, con plazos de hasta 20 años y bajadas del nivel de cuota de hasta el 80% en los casos más extremos, en el que la refinanciación es de tarjetas de crédito principalmente, dándonos una seguridad ante la incertidumbre de la crisis.

Muchas personas son muy reacias a realizar una refinanciación de deuda hipotecando su casa libre o casi libre de cargas, pero es un efecto psicológico engañoso, pues los impagos de préstamos llevan procedimientos judiciales que conllevaran embargos y acciones judiciales contra nuestros activos, vivienda habitual incluida, por lo que es recomendable eliminar cualquier posibilidad de peligro cuanto antes.