Esta es una cuestión que muchas personas se hacen, pues toda decisión económica tiene pros y contras. No hay una postura común en torno a esta cuestión y depende de las circunstancias de cada caso, de la estabilidad e ingresos del cliente, de sus posibles actuaciones futuras y de número de préstamos que tenga cada uno y los tipos a los que los tenga. Lo más conveniente es solicitar asesoramiento especializado, pues existen multitud de casos en los que la consulta suele ser gratuita

Si lo que tenemos son varias tarjetas, con altos tipos de interés  o carentes de amortización, que no podemos amortizar con nuestros ahorros sin recurrir a una nueva financiación y el importe no es muy elevado, es conveniente refinanciar estos préstamos.

La cuestión fundamental es que los tipos de interés de las tarjetas suelen ser el doble mínimo de cualquier préstamo personal, y si tenemos tarjetas sin amortización, es la forma de evitar que dichos pagos sean indefinidos y puedan tener un final en el tiempo.

Es conveniente sopesar que si los préstamos tienen toda amortización y los podemos pagar con un poco de esfuerzo, quizá no sea conveniente realizar una reagrupación, pues normalmente tiene gastos de amortización anticipada y formalización y ampliarlos en el tiempo suele traer una ampliación de los intereses a pesar de que baje la cuota. Para saber cuándo debo refinanciar los préstamos hay que tener varias cosas en cuenta

Como saber si debo refinanciar mis préstamos

Si tenemos serios problemas para pagarlos, aunque lo estemos haciendo, y empezamos a tener retrasos,  es completamente imposible ahorrar o empezamos a tener ocasionalmente la cuenta bancaria en números rojos, es  completamente necesario la refinanciación de préstamos, pues ya se están teniendo problemas de pagos. Cualquier imprevisto  puede hacer que no podamos atender a los pagos y  entrar en asnef, además de en estos casos, cuando se incurren en retrasos se realizan pagos importantes como las comisiones de reclamación o intereses deudores que incrementan notablemente las cuantías que se pagan a las entidades financieras.

Además, esta situación de retrasos, hace que el historial crediticio del cliente se vea fuertemente perjudicado en la entidad del que es cliente, pues demuestra no poder pagar correctamente los préstamos y evita la futura concesión de préstamos.

Es corriente que después de un imprevisto, como una baja laboral, un despido, un cambio de trabajo.. los préstamos se atiendan correctamente pero con cargo a ahorro incluso a otros prestamos que se han solicitado, pensando que la situación es coyuntural.

En estos casos es apremiante  realizar la reagrupación de préstamos lo antes posible. Los ahorros tienen un final y los préstamos concedidos para hacer frente a otros pagos se acaban y no hacen sino incrementar los pagos  que tenemos que realizar.

Es muy común el efecto de bola de nieve, en el que se solicitan préstamos para pagar otros préstamos. Esto siempre lleva a un grave problema y a capitalizar intereses de forma salvaje.