Tenemos que tener claro que en el momento que se nos da de alta en cualquier lista de morosidad, de nombre y tipos muy diferentes, pero que nos solemos referir a todos con el nombre de asnef, nuestra situación va a ser bastante más complicada a la hora de solicitar cualquier crédito y las condiciones no tendrán nada que ver con una situación normal

Lo más coherente a la hora de solicitar un préstamo con asnef, es que la finalidad sea anular este, para posteriormente poder solicitar créditos a unas condiciones más ventajosas y poder refinanciar estos créditos que son muchos más caros.

Tipos de créditos con asnef

Los podemos distinguir fundamentalmente entre hipotecarios y personales. Si bien es cierto que los personales sin garantía hipotecaria son muy demandados, estos son casi inexistentes, muy difíciles de conseguir y que se dan en casos muy aislados y extraños, con solicitantes con una alta nómina y una fuerte estabilidad, o funcionarios que permitan su embargo en caso de impago,  que posean propiedades libre de cargas, que permitan su embargo posterior en caso de impago, independientemente de que estas no hayan sido hipotecadas.

La otra opción y más utilizada es el de la garantía hipotecaria. Estos préstamos suelen realizarse entre entidades financieras de crédito o entre particulares, normalmente dados de alta en el registro del Banco de España, aunque esto no es una condición imprescindible para realizar un préstamo con o sin asnef.

En estos casos, la cobertura y realización de la hipoteca que rige por las mismas leyes de cualquier entidad financiera de crédito y se supervisa su cumplimento por notarías y Banco de España.

Estos préstamos llevan los gastos de constitución en inscripción de hipoteca aparejados a la entidad prestataria, pudiéndoles aportar cualquier tasación bancaria dada de alta en el Banco de España.

Al ser normalmente formalizados por entidades intermediarias en la inversión del capital, llevaran otros gastos de intermediación financiera, que suelen gastos o comisiones que cobran estas entidades al cliente por la formalización, lo cual hace que crezca la cantidad económica a formalizar.

El plazo máximo de estos préstamos suelen ser de un máximo de 20 años, y el tipo de interés máximo es el mismo de las entidades financieras tradicionales, el triple del interés legal del dinero. Este es sensiblemente más alto que el de los bancos tradicionales.

En cuanto a los plazos y forma tampoco cambia mucho, puede llegar a 20 años, se pueden dar los sistemas de amortización francés  y americano, con o sin carencia de capital, renovables anualmente en caso de pólizas, hipotecas normales y corrientes, y con una comisiones de amortización parcial o total de acuerdo a las leyes vigentes.

La formalización de estos prestamos en la mayoría de los casos son intermediados por agentes financieros. Esto se debe a que no son créditos que se dan en los bancos de toda la vida, sino por entidades menos conocidas a las que el público general y poco habituado a esto no suele conocer. No llevan aparejados ningún producto de venta cruzada ni apertura de cuentas, solo el tipo de interés, que suele ser más alto y con el que estas entidades ya cubren su beneficio.